lunes, 7 de marzo de 2011

Desde 1,911:

¡¡ VIVA EL DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER TRABAJADORA !!

Clara Zetkin
"¡Compañeras, en reconocimiento a la lucha de las mujeres por sus derechos y el amor a la paz, propongo celebrar cada año el Día Internacional de la Mujer! ¿Y por qué esta fecha, compañeras? Porque nos recuerda la lucha de aquellas costureras de Nueva York que en 1857 exigieron igualdad de salarios y jornadas de 10 horas. Ellas murieron quemadas por los dueños de la fábrica... ¡Pero vivirán siempre entre nosotras! ¡Todas las mujeres mayores de 20 años tenemos derecho a votar, a elegir y a ser elegidas! ¿Quién se beneficia de esta guerra? Los fabricantes de cañones y barcos de guerra. Ellos han fomentado el odio entre las naciones para su beneficio. Nosotras lucharemos por la paz. ¡Guerra a la guerra, compañeras! Si los hombres matan, nosotras lucharemos para preservar la vida. Si los hombres callan, es nuestro deber levantar la voz en favor de la Paz. La exigencia del momento es hacer un frente único de los trabajadores y de las trabajadoras para rechazar... el fascismo"
De esta forma Clara Zetkin fundamento, ante la II CONFERENCIA INTERNACIONAL DE MUJERES SOCIALISTAS realizada en Copenhague – Dinamarca (1910), la propuesta de instituir el DIA INTERNACIONAL DE LA MUJER TRABAJADORA. Por eso al año siguiente el 1911, hace un siglo, se celebro por primera vez el 19 de marzo en Alemana, Austria, Dinamarca y Suiza con mítines a los que asistieron más de un millón de personas exigiendo el derecho al voto, a ocupar cargos públicos, al derecho al trabajo, a la formación profesional y a la no discriminación laboral.
Raíces socialistas del Día Internacional de la Mujer Trabajadora
Desde el Siglo XIX Carlos Marx y Federico Engels por primera vez comprobaron científicamente la relación inseparable entre la explotación capitalista del trabajo asalariado y el orden familiar burgués. Fue el socialista August Bebel quien con su best-seller La mujer y el socialismo hizo furor a nivel mundial. Ellos llegaron a la conclusión precursora: ¡La liberación de la mujer es necesaria y sólo es posible en el socialismo!. Este antecedente y la propuesta de socialista Clara Zetkin, son una demostración que el origen del día INTERNACIONAL DE LA MUJER TRABAJADORA tiene profundas raíces socialistas y ha sido conquistado por el movimiento de mujeres trabajadoras mediante cruentas luchas.
Ante la muerte de 2 millones de soldados rusos muertos en la Primera Guerra Mundial (23 Febrero u 8 Marzo de 1917), las mujeres rusas se declararon en huelga con la consigna “PAN Y  PAZ”, pese a la crítica y oposición de los políticos belicistas de esa época, cuatro días después el Zar abdica y el nuevo gobierno provisional de Kerensky les dio el derecho al voto, pero en el papel, es tras el triunfo de la revolución bolchevique que las mujeres soviéticas conquistan una serie de beneficios.
Ante el avance del socialismo y por ende la ola libertaria de la mujer, en 1952 la burguesía mundial mediante la ONU instituye el 8 de marzo como el día Internacional de la Mujer, con la finalidad de mediatizarlo y torcer la orientación clasista, incluyendo también a la mujer capitalista, a la mujer burguesa. Es a partir de allí que la frivolidad y pingues negocios pretenden apoderarse de esta heroica fecha.
El Día Internacional de la Mujer Trabajadora, hoy
El 8 de Marzo es además de un día festivo para la mujer trabajadora, es un día de reflexión, de análisis de lo logrado hasta aquí, de solidaridad internacionalista con las mujeres de otros países, como las de África del Norte y países árabes que se abren paso mediante insurrecciones populares democráticas. En los últimos meses, centenares de miles obreras textiles de Bangladsh estaban en huelga y manifestaciones contra los salarios de hambre que impone Adidas y otras, luchas que la gran prensa burguesa oculta. Esta doble explotación y opresión de ejercito de mujeres en el sistema capitalista, solo se solucionara cuando junto al proletariado de termino a este sistema injusto: el capitalismo.
La mujer trabajadora del país, junto al resto de trabajadores enfrenta dificultades para sobrevivir con su familia a pesar de la propaganda oficial, que vivimos en una bonanza de crecimiento económico, los derechos laborarse conquistados con tanto sacrificio fueron barridos por el gobierno fujimontesinista, situación mantenida así por los sucesivos gobiernos seudo democráticos, con el pretexto de atraer la inversión extranjera. La pobreza y extrema pobreza, la desocupación y subempleo, el hambre y la desnutrición, crecen pese al maquillaje que el INEI (gobierno) hace de las estadísticas. Las obreras de confeccionistas, las agrícolas de las nuevas haciendas de la agroexportación, las trabajadoras del hogar y todas las trabajadoras son víctimas de la doble explotación capitalista, mientras directamente succionan sus energías en sus centros laborales, en el hogar contribuyen a reponer las fuerzas de trabajo del compañero que también es explotado por el gran capital, junto a esto tiene que enfrentar las taras burguesas del machismo y sexismo que las tratan como objeto sexual.
La rueda de la historia no se detiene, el final del oprobioso sistema capitalista esta cerca el socialismo que le sucederá es inexorable, el presente es de lucha el futuro es nuestro.
Chiclayo, Marzo 2011

Poema:

                    MUJER
¡Cuídate, mujer, del que te mima!
¡Cuídate de aquel que te suspira
y no te conduce por el camino del combate
al mismo tiempo!
¡Cuídate del que te dice amarte
y no te enseña a amar la justicia!
¡Cuídate de los que te cuidan, mujer,
porque te quieren presa,
dormida entre las rejas de tu propio engaño!
Tu corazón y tu cuerpo, mujer,
no son marionetas ni carruseles
donde se puede perder solo el aliento.
Tu voz, mujer, y tus cabellos
son perfectas armas
contra nuestros comunes enemigos.
Tus pechos dan de mamar al mundo que nace,
no al pasado que muere.
Y repítete mujer todas las noches
estos sencillos versos:
¡Bendito sea el esclavo que se rebela!
¡Glorificados sean el canto y la lucha
por una nueva vida!
No tenemos otra vida, mujer,
ni otro sol,
ni otra alternativa.
En todos los rincones de la tierra
alguien lucha por su patria,
por la libertad, por la justicia,
por el pan y por la belleza.
Cantamos y luchamos
y nos reproducimos
en nuestros propios cantos y luchas.
Junto a un hombre,
una mujer levanta el fusil
y nace un nuevo mundo.
Junto a un hombre,
una mujer levanta al hijo
entre sonrisas.
Junto a una mujer,
el hombre empuja la palanca
del cambio necesario,
obligatorio.
¡Mitad del cielo,
únete a la mitad del mundo que pelea!
Estamos aquí los dos
y el enemigo tiembla.
Los dos tenemos un futuro
claro y sencillo.
Volveremos a amarnos,
una y otra vez,
antes y después de los combates.
En los sueños
nuestros rostros conquistarán la tierra,
porque los dos tenemos la razón!,
porque los dos tenemos la fuerza!.
Autor: Rafael Larrea

1913 Alejandra Kollontai:

EL DÍA DE LA MUJER (*)
Alejandra Kollontai
¿Qué es el día de la mujer? ¿Es realmente necesario? ¿No es una concesión a las mujeres de clase burguesa, a las feministas y sufragistas? ¿No es dañino para la unidad del movimiento obrero? Esas cuestiones todavía se oyen en Rusia, aunque ya no en el extranjero. La vida misma le ha dado una respuesta clara y elocuente a estas preguntas.
El día de la mujer es un eslabón en la larga y sólida cadena de la mujer en el movimiento obrero. El ejército organizado de mujeres trabajadoras crece cada día. Hace veinte años las organizaciones obreras sólo tenías grupos dispersos de mujeres en las bases de los partidos obreros… Ahora los sindicatos ingleses tienen más de 292.000 mujeres sindicadas; en Alemania son alrededor de 200.000 sindicadas y 150.000 en el partido obrero, en Austria hay 47.000 en los sindicatos y 20.000 en el partido. En todas partes, en Italia, Hungría, Dinamarca, Suecia, Noruega y Suiza, las mujeres de la clase obrera se están organizando a sí mismas. El ejército de mujeres socialistas tiene casi un millón de miembros. ¡Una fuerza poderosa! Una fuerza con la que los poderes del mundo deben contar cuando se pone sobre la mesa el tema del coste de la vida, el seguro de maternidad, el trabajo infantil o la legislación para proteger a las trabajadoras.
Hubo un tiempo en el que los hombres trabajadores pensaron que deberían cargar ellos solos sobre sus hombros el peso de la lucha contra el capital, pensaron que ellos solos debían enfrentarse al «viejo mundo» sin el apoyo de sus compañeras. Sin embargo, como las mujeres de clase trabajadora entraron en las filas de aquellos que vendían su trabajo a cambio de un salario, forzadas a entrar en el mercado laboral por necesidad, porque su marido o padre estaba en el paro, los trabajadores empezaron a darse cuenta de que dejar atrás a las mujeres entre las filas de «no-conscientes» era dañar su causa y evitar que avanzara. ¿Qué nivel de conciencia posee una mujer que se sienta en el fogón, que no tiene derechos en la sociedad, en el estado o en la familia? ¡Ella no tiene ideas propias! Todo se hace según ordena su padre o marido…
El retraso y falta de derechos sufridos por las mujeres, su dependencia e indiferencia no son beneficiosos para la clase trabajadora, y de hecho son un daño directo hacia la lucha obrera. ¿Pero cómo entrará la mujer en esa lucha, como se la despertará?
La socialdemocracia extranjera no encontró la solución correcta inmediatamente. Las organizaciones obreras estaban abiertas a las mujeres, pero sólo unas pocas entraban. ¿Por qué? Porque la clase trabajadora al principio no se percató de que la mujer trabajadora es el miembro más degradado, tanto legal como socialmente, de la clase obrera, de que ella ha sido golpeada, intimidada, acosada a lo largo de los siglos, y de que para estimular su mente y su corazón se necesita una aproximación especial, palabras que ella, como mujer, entienda. Los trabajadores no se dieron cuenta inmediatamente de que en este mundo de falta de derechos y de explotación, la mujer está oprimida no sólo como trabajadora, si no también como madre, mujer. Sin embargo, cuando los miembros del partido socialista obrero entendieron esto, hicieron suya la lucha por la defensa de las trabajadoras como asalariadas, como madres, como mujeres.
Los socialistas en cada país comienzan a demandar una protección especial para el trabajo de las mujeres, seguros para las madres y sus hijos, derechos políticos para las mujeres y la defensa de sus intereses.
Cuanto más claramente el partido obrero percibía esta dicotomía mujer/trabajadora, más ansiosamente las mujeres se unían al partido, más apreciaban el rol del partido como su verdadero defensor y más decididamente sentían que la clase trabajadora también luchaba por sus necesidades. Las mujeres trabajadoras, organizadas y conscientes, han hecho muchísimo para elucidar este objetivo. Ahora el peso del trabajo para atraer a las trabajadoras al movimiento socialista reside en las mismas trabajadoras. Los partidos en cada país tienen sus comités de mujeres, con sus secretariados y burós para la mujer. Estos comités de mujeres trabajan en la todavía gran población de mujeres no conscientes, levantando la conciencia de las trabajadoras a su alrededor. También examinan las demandas y cuestiones que afectan más directamente a la mujer: protección y provisión para las madres embarazadas o con hijos, legislación del trabajo femenino, campaña contra la prostitución y el trabajo infantil, la demanda de derechos políticos para las mujeres, la campaña contra la subida del coste de la vida…
Así, como miembros del partido, las mujeres trabajadoras luchan por la causa común de la clase, mientras al mismo tiempo delinean y ponen en cuestión aquellas necesidades y sus demandas que les afectan más directamente como mujeres, amas de casa y madres. El partido apoya esas demandas y lucha por ellas… Estas necesidades de las mujeres trabajadoras son parte de la causa de los trabajadores como clase.
En el día de la mujer las mujeres organizadas se manifiestan contra su falta de derechos. Pero algunos dicen ¿por qué está separación de las luchas de las mujeres? ¿Por qué hay un día de la Mujer, panfletos especiales para trabajadoras, conferencias y mítines? ¿No es, en fin, una concesión a las feministas y sufragistas burguesas? Sólo aquellos que no comprendan la diferencia radical entre el movimiento de mujeres socialistas y las sufragistas burguesas pueden pensar de esa manera.
¿Cuál es el objetivo de las feministas burguesas? Conseguir las mismas ventajas, el mismo poder, los mismos derechos en la sociedad capitalista que poseen ahora sus maridos, padres y hermanos. ¿Cuál es el objetivo de las obreras socialistas? Abolir todo tipo de privilegios que deriven del nacimiento o de la riqueza. A la mujer obrera le es indiferente si su patrón es hombre o mujer.
Las feministas burguesas demandan la igualdad de derechos siempre y en cualquier lugar. Las mujeres trabajadoras responden: demandamos derechos para todos los ciudadanos, hombres y mujeres, pero nosotras no sólo somos mujeres y trabajadoras, también somos madres. Y como madres, como mujeres que tendremos hijos en el futuro, demandamos un cuidado especial del gobierno, protección especial del estado y de la sociedad.
Las feministas burguesas están luchando para conseguir derechos políticos: también aquí nuestros caminos se separan: para las mujeres burguesas, los derechos políticos son simplemente un medio para conseguir sus objetivos más cómodamente y más seguramente en este mundo basado en la explotación de los trabajadores. Para las mujeres obreras, los derechos políticos son un paso en el camino empedrado y difícil que lleva al deseado reino del trabajo.
Los caminos seguidos por las mujeres trabajadoras y las sufragistas burguesas se han separado hace tiempo. Hay una gran diferencia entre sus objetivos. Hay también una gran contradicción entre los intereses de una mujer obrera y las damas propietarias, entre la sirvienta y su señora… Así pues, los trabajadores no deberían temer que haya un día separado y señalado como el Día de la Mujer, ni que haya conferencias especiales y panfletos o prensa especial para las mujeres.
Cada distinción especial hacia las mujeres en el trabajo de una organización obrera es una forma de elevar la conciencia de las trabajadoras y acercarlas a las filas de aquellos que están luchando por un futuro mejor. El Día de la Mujer y el lento, meticuloso trabajo llevado para elevar la auto-conciencia de la mujer trabajadora están sirviendo a la causa, no de la división, sino de la unión de la clase trabajadora.
Dejad que un sentimiento alegre de servir a la causa común de la clase trabajadora y de luchar simultáneamente por la emancipación femenina inspire a las trabajadoras a unirse a la celebración del Día de la Mujer.
(*) Documento escrito en 1913

jueves, 3 de marzo de 2011

STALIN:

HONOR Y GLORIA
Hace 58 años, el 5 de Marzo de 1953, el corazón y cerebro del Gran Stalin, dejaron de latir, pero su prestigio y cariño del pueblo soviético y proletariado mundial han crecido con el transcurrir de los años.
Stalin, gran discípulo de Lenin, jefe de la Revolución Bolchevique, continuó la construcción del socialismo científico de la primera patria de los trabajadores del mundo, convirtiendo a la Rusia zarista atrasada en un estado prospero donde el fin supremo era lograr la felicidad del ser humano. Logros alcanzados por el pueblo soviético en dificilísimas condiciones de cerco y agresión imperialista, de sabotaje interno perpetrados por  la quinta columna del imperialismo: el trotskismo y demás alimañas antisoviéticas, pero lo heroico fue enfrentar con éxito las pretensiones de los imperialistas en la Segunda Guerra Mundial que se aprestaban a repartirse la URSS, derrotando al fascismo alemán salvando a la humanidad de esa bestia asesina.
El desarrollo alcanzado en la URSS de la época del Gran Stalin, es recordado por los trabajadores de esos lugares y comparan indignados su actual situación dentro del sistema capitalista-imperialista. La rememoración y gratitud del pueblo de la ex-URSS a Stalin demuestran la grandeza de su obra, todo lo contrario ocurre con los revisionistas Jruschov, Brezhnev, Gorbachov y Yeltsin, que solo son recordados, pero para condenarlos por su traición y restitución del capitalismo en la primera patria de los trabajadores del mundo.
El FEDEP-Lambayeque, organización de izquierda revolucionaria, reconoce a Stalin como uno de los iconos mas importantes del socialismo científico y gran inspirador de las esperanzas del proletariado mundial de lograr un mundo mejor, libre de la explotación del hombre por el hombre, de autentica democracia y prosperidad material y espiritual.
Lambayeque, Marzo 2011

1953 – 5 de marzo – 2011:

58º ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE STALIN

El 5 de marzo de 1953 murió Iosif Visariónovich Dzhugashvili, conocido mundialmente con el sobrenombre de Stalin. Su persona y su gestión política entre 1929, año en que se impuso sobre sus adversarios políticos, y el año de su fallecimiento,  han merecido los peores calificativos. No ha quedado ni una sola parcela de su gobierno  que no haya sido juzgada con los términos más duros y la más absoluta de las descalificaciones. Desde  la ayuda a la España republicana durante la Guerra Civil hasta el Pacto Germano-Soviético, pasando por los planes quinquenales y la colectivización de la agricultura, todo es considerado como una política pérfida y criminal  fruto de una personalidad sádica y paranoica. Desde la extrema derecha  hasta el anarquismo, pasando por socialistas, trotskistas y liberales, difícilmente se encontrará un personaje histórico que concite el odio de sectores políticos tan diversos, unidos todos ellos en identificar a Hitler y Stalin bajo la etiqueta del totalitarismo, absurdo concepto teórico que sirve para amalgamar el fascismo y el comunismo y condenar al unísono dos sistemas políticos, económicos y sociales absolutamente antagónicos.
Convertidos en jueces, la mayoría de historiadores académicos, acompañados de la historiografía militante trotskista, interpretan la política de Stalin como una sucesión de crímenes, abominables represiones y traiciones al movimiento obrero, repitiendo libro tras libro las mismas cantinelas forjadas en los años de la Guerra Fría, ajenos a las aportaciones de historiadores como Grover Furr, Ludo Martens o Víctor Zemskov y a la documentación de los archivos soviéticos, que rebajan drásticamente las cifras de la represión de 1936-1938 y desmienten las elucubraciones fantásticas sobre la hambruna de Ucrania. Escribiendo al dictado de la burguesía y plagiándose unos a otros, estos historiadores con anteojeras son la antítesis de lo que debe ser un científico social, cuya primera obligación es atenerse a los datos objetivos
El estudio  de cualquier período histórico nunca puede darse por cerrado; por el contrario, el análisis de nuevas fuentes documentales o el desarrollo de novedosos enfoques interpretativos cambia necesariamente nuestra visión del pasado, volviendo obsoletas o simplemente erróneas las interpretaciones sustentadas hasta ese momento. Un historiador que ignore los hechos objetivos para seguir manteniendo modelos  que encajen con sus prejuicios ideológicos, deja de ser historiador para convertirse en un historietógrafo o, sencillamente, en un panfletista al estilo de Pío Moa o César Vidal.
Disponemos ya de un material lo suficientemente sólido que permite replantear la mayoría  de juicios emitidos sobre Stalin e iniciar una nueva aproximación a su personalidad y a su acción política. La figura de Stalin no necesita hagiografías absurdas ni alabanzas desmesuradas. Se trata de algo tan sencillo como hacer historia de forma rigurosa y científica. Sin negar los errores, su política de planificación económica y colectivización agraria convirtió a la URSS en diez años en la segunda potencia industrial del mundo, erradicó el analfabetismo, y puso la base técnica y científica que permitió a la Unión Soviética vencer a la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial. La victoria sobre Hitler, con el inmenso sacrificio de 27 millones de ciudadanos soviéticos muertos en la contienda, salvó al género humano de la barbarie fascista. Eso es una realidad y, sin duda, muy brillante.
Los millones de trabajadores que admiraban a Stalin en los años treinta, ¿estaban completamente manipulados y padecían una profunda ignorancia? ¿Alguien con un poco de sentido común puede creer  que  los habitantes de la URSS vivían aterrorizados  y trabajaban únicamente por temor a la policía política? ¿Los comunistas gobernaban exclusivamente por la fuerza? Estas patrañas urdidas en su momento por Robert Conquest, difundidas con el generoso apoyo económico de la CIA por fundaciones pretendidamente culturales y repetidas en nuestro país por cuentistas como César Vidal, Pío Moa y Ricardo de la Cierva, sin olvidar a catedráticos con pedigrí académico, como Antonio Elorza, no solo pretenden difamar la figura de Stalin. Detrás de la satanización de Stalin hay un objetivo más ambicioso: la criminalización del comunismo. La burguesía libra una incasable guerra ideológica cuyo objetivo es desarmar política e ideológicamente a la clase obrera y apartarla de las posiciones revolucionarias, sembrando la confusión y la desorientación entre los trabajadores.  Elementos fundamentales de esa estrategia son la identificación entre fascismo y comunismo y la representación de  Stalin como un dictador sangriento.
Hoy se emplea habitualmente  el término estalinista como un insulto, pero conviene no olvidar que esos estalinistas hoy tan denostados se enfrentaron al fascismo en los años treinta, defendieron Madrid  ante las tropas de Franco, lucharon en la resistencia contra la ocupación nazi, vencieron en Stalingrado y llegaron a Berlín en 1945. Lo que la burguesía no perdona a Stalin es haber elevado a la URSS al rango de potencia mundial y haber demostrado que el socialismo no es una utopía. Los comunistas nos sentimos orgullosos de esos hechos. No entendemos a aquellos que se pretenden comunistas y repudian a Stalin. El antiestalinismo es sencillamente una forma de anticomunismo, por más que se disfrace con ropajes “progres” y pretenda distinguir entre comunistas puros, pero ingenuamente idealistas, y el malvado Stalin. No es una casualidad que los abanderados del antiestalinismo hayan terminado en su inmensa mayoría en las filas de la derecha más rancia y reaccionaria.  En el quincuagésimo octavo aniversario de su muerte, nosotros asumimos la  obra de Stalin y su legado como parte fundamental de la historia del comunismo y del movimiento obrero mundial, y defendemos públicamente su inmensa talla de estadista y revolucionario.